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Full text of "Apuntes Biográficos"

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VEXAXCÍO FLORES. 


EL BRIGADIER GENERAL 


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El General D. Venancio Flores nació en Porongos, Departa- 
mento de San José, el 18 de Mayo de 1808— cuenta por consi- 
guiente 59 artos de edad . 

Fueron sus padres D. Felipe Flores, rico hacendado, li- 
gado muy íntimamente con los generales Artigas y Rivera, y la 
S. r * D.* Mercedes Barrios, naturales aquel del Departamento de 
San José y esta del Departamento de Soriano. 

No había cumplido todavía los 17 artos, cuando la pasada de 
los Treinia y Tres, haciendo vibrar las fibras del amor patrio en 
los corazones bien puestos, preparó la epopeya gloriosa que hizof 
memorables los campos del Rincón de las Gallinas, Sarandí é Itu- 
zaingó. 

El jóven Flores, á quien sus padres destinaban á la carrera 
eclesiástica, corrió á enrolarse en las filas del general Rivera, — 
sirviendo bajo las inmediatas órdenes del coronel Adrián Medina. 

Desoldado distinguido, asistió á las batallas del Rincón de 
las Gallinas y Sarandí. 

Era alférez del escuadrón N.° 2 de línea mandado por el co- 
ronel D. Bernabé Rivera, en la toma de los siete pueblos de Mi- 
siones, en Mayo de 1 828. 

Continuó prestando sus servicios en el mismo cuerpo hasta 
1831, en que colgó su espada y se consagró al trabajo del estable- 
cimiento de su padre, hasta que la revolución de Lavalleja puso 
en armas al partido de la autoridad legítima, representada por 
Rivera. 

Abandonando entonces sus labores, figuró en las filas del 
gobierno; hizo toda la camparta del año 32 y retiróse en seguida» 
las faenas de que ella lo había arrancado. 

La amistad que lo ligaba á Rivera motivó su prisión cuando 
la revolución que encabezó este contra Oribe en 1836, escapán- 
dose de Montevideo á cuyas prisiones habia sido conducido unos 
dias antes de la batalla del Palmar (Junio 15 de 1838), logrando 
asistirá ella. 



Una vez establecido el orden, vuelve de nuevo á su trabajo. 

Nombrado Gefe del Departamento de San José en í 839, lo- 
gró derrotar en Noviembre una fuerza enemiga de 500 hombres 
en el arroyo de la Virgen. 

En la jornada de Gagancha, el 29 de Diciembre de ese mismo 
alio, fue uno de los principales héroes, empezando á mostrar des- 
de entonces su valor nunca desmentido. 

inn^diatamente después^ se retiró otra vez con los volunta- 
rios que lo habían acompañado al seno del hogar doméstico á es 
peral* que la patria se hallase de nuevo en peligro. 

Poco tardó en hacerse necesario su concurso. 


. En 1843 un numeroso ejército de un tirano maldito, in- 
vadió para asolar las fértiles campiñas de esta República. * 

El teniente de Rosas, sentó sus reales en el Cerrito de la Vic- 
toria para llevar á cabo durante nueve años los mandatos de su 
amo, destruyendo ó talando la riqueza de la codiciada perla del 
Plata. 

Aquí empieza esa época gloriosa que el mundo ha contempla- 
do con admiración, y que conócese con el nombre de Defensa de 
Montevideo. 

Epoca de sacrificio de todo género y de hechos que envidia- 
rían los héroes de la antigua Grecia y Roma. 

Al coronel Flores le estaba designado un rol importante en esa 
lucha titánica sostenida contra todo el poder que descargara Rosas 
sobre este país. 

La invasión de Oribe lo halló a! frente del Departamento de 
San José para cuyo cargo íué nombrado en 1842: apenas ella se 
efectuó, él formó parte del ejército que el Gobierno tenia en 
campaña, ocupando un puerto en la vanguardia. 

Eli escaño derrotó al general Angel Nuuez, en la Orqueta del 
Rosario. 

Hallóse en el combate de la Paloma. 

Derrotó á Crispió Velazquez. en el Real de San Carlos. 

Perseguido por una fuerte división de 1,500 hombres al man 
po del general Servando Gómez, lo cargó en la noche y consi- 
guió ponerlo en derrota. 

En Diciembre se halló en el combate de Arequita, en el De- 
partamento de Minas. 

A principios de 1844 entró á esta Capital eu que le aguar- 
daban triunfos sin número, que muy pronto hicieron fijar sobre 
él la atención de sus conciudadanos. 

El 1 7 de Febrero de ese ano está grabado en la historia de 



— ; J— 

esa memorable época , como uno de los episodios mas grandiosos 
de la lucha que entonces se sostenía contra las huestes de liosas. 

Eq ese (lia, dando el coronel Flores una muestra de su in- 
teligencia y arrojo para esa guerra de guerrillas tan afamada y 
que tanta gloria le ha procurado A uno de sus compañeros, á Ga- 
vibaldi, atravesó con una división de 400 hombres, burlando al 
enemigo, por entre su ejército que constaba de 10,000 hombres, 
y entró al Cerro trayendo para los sitiados, elementos de que care- 
cían. 

En unión con Garibnldi, y á la cabeza de 1 ,500 infantes y 800 
hombres de caballería, procuró á la patria la gloriosa jornada del 
"28 de Marzo en la falda del Cerro, derrotando A una fuerza con- 
siderable enemiga al mando del general Anjel IVuñez. 

EnJuIio, es nombr¿ido gefe de vanguardia del ejército de 
la capital. 

A los pocos meses le hacen comandante general de armas. 

En 1845, con 113 hombres de caballería, á medio dia se 
lanzó por entre el enemigo llegando hasta el paraje denominado 
La Teja , derrotando un cuerpo de infantería y una fuerte división 
de caballería; esto combate dio por resultado 200 muertos, algu- 
nos prisioneros, tres estandartes y muchos pertrechos de guerra. 

Poco tiempo después, embarcóse con 40 hombres apenas, y 
á pesar do la vigilancia de la escuadra bloqueadora al mando clel 
almirante Brown, desembarcó en la cesta de Arasaty con 5 hom- 
bres en presencia de ios enemigos que, sabedores de su empre- 
sa, allí lo esperaban. 

Trabó una lucha desesperada, pero vencido por el número y 
pudieudo apenas salvarse él con un sobrino que lo acompañaba, 
logró ai fin internarse -en la campaña a pie y desnudo completa* 
mente. 

En ese estado reunió algunos hombres que huian en los mon- 
tes. y con los pequeños recursos que estos le suministraron, con- 
siguió formar 200 hombres, con los cuales sostuvo un reñido com- 
bate á inmediaciones del Durazno contra una fuerte división de 
caballería é infantería, recibiendo tres heridas. 

Con ese pequeño cuerpo, o^a vencedor, ora teniendo que evi- 
tar al enemigo superior en mucho á sus elementos, y herido grai- 
vemente él mismo, permaneció en campaña, hasta que el desastre 
que sufrió el general Rivera en la batalla de india Muerta , des- 
truya todos los elementos que por entonces tenia en campaña el 
paptido colorado. 

Emi ró al Brasil para de allí trasladarse á Montevideo, lo 
que «efectuó. inmediatamente. 



Apenas llegado Enero de 1846 se le confió una malograda es 
pedición sobre los Departamentos de Maldonado y Minas, y el dia 
1 6 sufrió un revés que dió márgen á que se le hiciesen serios car- 
gos y á que el gobierno de Montevideo le ordenase el pasar á su 
casa en calidad de arrestado. 

En esa posición lo halló la revolución que se hizo dentro de 
la plaza el 1 .° de Abril con motivo de la oposición que se hacia ai 
desembarque del general Rivera, que volvía de la emigración, y 
que se hallaba én la rada de Montevideo á bordo de la fragata de 
guerra española Perla. 

A pesar de ser solicitado por los revolucionarios para ponerse 
á su frente, se embarcó apenas estallada la revolución. 

Vuelto á tierra, cuando triunfó esta, fue nombrado gefe de 
Estado Mayor del nuevo ejército de operaciones, organizado por 
Rivera. 

Hallóse en la toma de las Vacas y de las Víboras, combate 
del Arenal, tomadé Mercedes y combate délas Piedras de Espinosa. 

En 1849 pasó otra vez emigrado á la provincia de Rio Grande. 

El sol de 1851 debia cambiar la faz de los negocios políticos 
en las Repúblicas del Plata. 

La provincia de Entre Ríos con su gobernador á la cabeza, 
lanzó un formidable reto á la hiena que desgarraba las entrañas 
de la patria de los argentinos. 

Una liga con la República Oriental y con el Brasil se efec- 
tuó, y la emigración que se hallaba diseminada, olvidando las 
causas que motivaron esa separación de la patria, acudió presu- 
rosa á alistarse bajo la bandera que se levautaba para derrocar 
el nefando sistema que se había entronizado en una de las márge- 
nes del Plata y que pugnaba por estender su reinado hasta las 
márgenes opuestas. 

El coronel Flores fue uno de los primeros que se trasladó á 
la provincia de Entre-Rios adonde se le confió el mando de la 
División Escolta, compuesta de 1,000 hombree, mereciendo en 
esta memorable campaña la mas ilimitada confianza por parte del 
general Urquiza. 

A él le cupo la gloria de contener á balazos al general Ignacio 
Oribe, en la picada de ese nombre, siendo ese el único hecho que 
tuvo lugar en esa campaña, pues los tratados de paz celebrados 
el 8 de Octubre de 1851 pusieron término al sitio. 

El 1.* de Marzo de 1852 la elección del Sr. D. Juan Francis- 
co Giró, para la presidencia de la República, depositó el poder en 
manos del partido blanco. 

Sus primeros pasos hicieron concebir esperanzas de ana mar- 



-5— 

cha regular, pero los acontecimientos se encargaron muy pronto 
de probar que no habían sido dados, sino forzosamente, teniendo 
que contemporizar con el elemento de la Defensa que era el ver- 
dadero dueño de la situación, y al efecto nombró al general Cé- 
sar Diaz, ministro de la Guerra, y al coronel Flores, Gefe Político. 

Durante su permanencia al frente del Departamento de Poli- 
cía, dió muestras de su proverbial actividad, y en ese carácter, 
pasó á Buenos Aires en compañía de D. Bernardo Berro, en una 
importante comisión del Gobierno. 

El partido blanco, una vez dueño de la administración pública 
y pasados los primeros momentos, empezó á reaccionar. 

En la Cámara de Kepresentantes se trajeron á tela de juicio 
los hechos del gobierno durante el sitio, y hasta en los consejos 
superiores hallaron éco esas pretensiones que importaban una 
condenación de actos que no podía tolerarse. 

El general César Díaz se vió obligado ádar su demisión. 

El partido colorado en el acto manifestó su desconfianza, que 
inspiró algún sério temor al Presidente Giró, quien para calmar 
los ánimos llamó á Flores al 31 i ni s te rio. 

La calma se restableció, pero momentáneamente. 

El partido blanco sin embargo, proseguía en su marcha y 
buscaba por todos los medios el consumar sus miras. 

Ante la negativa al nombramiento de seis gefes políticos co- 
lorados, establecido por Flores como compensación á la disolu- 
ción de la División Oriental , este resignó el puesto. 

El general Britos del Pinole sustituyó. 

Este hecho y la salida casi conjunta del Dr. Castellanos, que 
desempeñaba los ministerios de Gobierno y Bel aciones Esterio- 
res, para ser reemplazado por D. Bernardo Berro, fue el toque 
de alarma dado a) partidode la Defensa. 

Se citó á la Guardia Nacional fuera de la época designada por 
la ley, y con motivo del aniversario de la jura déla Constitucioit, 
el 18 de julio de 1853, municionaron á los Guardias Naciona- 
les de la Union que debían venir á formar en la plaza de la 
Constitución, con el fin de provocar un conflicto, una lucha. 

Apercibidos de estos planes, los colorados 9 e dirigieron á los 
generales Diaz y Pacheco y al coronel Flores, para que se pusiesen 
al frente del movimiento que debía estallar para coutrarestar se- 
mejante atentado. 

El conflicto se produjo al formar en la plaza el .2° de caza- 
dores, al mando del comandante León de Palleja. 

Los que habían preparado ese suceso y escitádolo, huyeron, 
y el gobierno para parar el golpe, nombró al general Pacheco 



— 6 — 

y Obes comandante general de armas, encargándole dé la tran- 
quilidad pública. 

Apercibido Giró de la necesidad imperiosa de llamar á stf 
consejo hombres que equilibrasen la balanza política que sus 
partidarios habían inclinado de un solo lado, cúpolc de nuévoal 
coronel Flores la misión de calmar los ánimos, aceptando otra 
vez la cartera del ministerio de la guerra 

Los hombres del partido blanco que en la campaña se ha- 
llaban al frente de la administración dé los departamentos, se pu- 
sieron en armas, y Flores en su calidad de Ministro de la Guerra, 
salió acampana, logrando en muy pocos dias hacer que la calma 
volviese a renacer. 

Pero Giró desertó de su puesto, y ganó la Legación francesa- 
dejando así acéfala la autoridad suprema. 

El pueblo nombró entonces un Gobieríio Provisorio. 

Los nombres de Rivera, Lavallcja y Flores fueron aclama- 
dos — y la nueva autoridad de hecho, fue proclamada el 25 de 
Setiembre. 

Los partidarios de la autoridad caduca, levantaron en la cam- 
paña el estandarte de la rebelión; necesario se hizo pues perse- 
guirlos hasta vencerlos. 

A Flores le fue encargada esa misión, y el mismo dia 25 con 
el 2 6 de Cazadores salió acampana, recorriendo con esa actividad 
prodigiosa que ha sido siempre la pesadilla de sus enemigos, ene! 
término de cuarenta y cinco dias toda la República. 

En ese tiempo persiguió é hizo capitular al Coronel Moreno, 
dándole pasaporte para Entre-Rios. 

Pacificado el país, volvió á Montevideo la víspera de la re- 
pentina muerte desu colega el general Lavallcja, haciéndose do- 
blemente necesaria su presencia al frente de la administración, de 
la cual también se hallaba separado el genera! Rivera que, grave- 
mente enfermo, no habia podido llegar á la capital. 

El partido blanco no habia aun perdido la esperanza de vol- 
ver á reaccionar, así es que en iVoviembrese sintieron algunos mo- 
vimientos en varios puntos. 

Lucas Moreno habia vuelto á pasar del Entre Ríos y se hallaba 
en el Departamento de la Colonia con 400 hombres. 

Flores se vió obligado á salir de nuevo á campaña. 

En su lugar como gobernador delegado quedó el general’ 

Díaz. 

Conocheuta hombres de infantería y otros tantos de caba- 
llería, hallóse con Moreno en la altura de San Martin, cargándole 
este y dispersándole una parte de su escasa caballería. 



• Pero, con la restante que desmontó, y con su infantería, lo- 
gró rechazarlas cargas del enemigo obligando á Moreno á reti- 
rarse é ir á situarse en las Vacas. 

Con la celeridad del rayo y cuando menos lo esperaba, lo sor- 
prendió en ese punto, derrotándolo completamente y obligándole 
á emigrar por segunda vez al Entre Itios. 

inmediatamente después fue batiendo en detall los pequeños 
grupos que se habían puesto en armas, consiguiendo en el espacio 
de 25 ó 30 dias pacificar completamente el pais. 

Vuelto á Montevideo tomó posesión del Gobierno. 

1-rocediéndose inmediatamente á la elección de Senadores y 
Diputados que habían de legalizar la anormal situación creada por 
el abandono que del poder hizo la autoridad constitucional, Flores 
fué llamado el 12 de Marzo de 1854 á ocupar la presidencia, por 
el término dedos años, como continuador de la <lel se orGiró. 

Vino la revolución de 28 de Agosto de 1855. 

El partido blanco aprovechando la oportunidud, y viendo co- 
rouada su obra de anarquizar, apresuróse á plegarse á los revolu- 
cionarios, con quienes formaron la Union Liberal. 

El General Flores forzado á abandonar á Montevideo, volvió 
á los poco.^dias al frente de 2 ó 3 mil hombres á ponerle sitio. 

Para evitar el que corriera sangre, se separó de la escena 
política y reuniendo la Asamblea General, resignó el mando 
en manos de quien se lo había conferido. - 

Llamado á ocupar la primera magistratura el Presidente del 
Senado, la situación creada por la revolución y los trabajos con 
que zapaban al partido colorado los astutos hombres del par- 
tido blanco, fueron manteniendo lina situación escepcional y has- 
ta intolerable. 

Entonces el General Flores dió un paso que le ha merecido 
la censura desús mejores amigos. 

Estableció un pacto con el General Oribe para el sosteni- 
miento de la autóriuad constitucional. 

Una nueva revolución seprodujoen Noviembre de ese año. 

Aproximábase la época déla elección Presidencial. 

La influencia que Flores ejercía, hizo inclinar el ánimo de 
los representantes hacia la candidatura presentada por el, de Don 
Gabriel A Pereira. 

Una vez este en el poder, empezaron á producirse hechos 
que hacían piesagiar cuál seria la suerte del pais, que habla con 
fiado sus destinos á un hombre que no trepidó en sacrificar to- 
dos los antecedentes de su vida, en cambio de la adulación baja 
y rastrera con que halagaban su vanidad los hombres del parti- 
do que le era contrario. 



— 8 — 

Muy pronto apercibióse el general Flores, de la marcha que 
*e seguía, y contrariando !as súplicas de sus amigos, obtenida la 
previa licencia del cuerpo legislativo, retiróse del pais y se fue 
á Entre ltios á entregarse á los rudos trabajos de una estancia. 

Aproximábanse las elecciones de 1857. 

El partido blanco había ido poco á poco escalando las por 
siciones oficiales. 

Era necesario que ganasen las elecciones á todo trance. 

Los destierros, las prisiones, la prohibición de reuniones 
electorales fueron el medio adoptado. 

¿Qué recursos le quedaba al partido colorado? 

Revindicar por medio de las armas sus hollados derechos. 

Conocedor de los sucesos el General Flores, abandonando to- 
do, corrió presuroso á Montevideo. 

Conferenciando con los principales gefes, se resolvió que 
él se pondría al frente de la reaccionen campaña, una vez estalla- 
da la revolución en la capital. 

Al efecto salió para el interior el 6 de Diciembre. 

Eldia 12 debia estallar el movimiento. 

A espera de esa noticia estuvo varios dias en el Arroyo Grande. 

Causas que hasta hoy no son del domiuio público hicieron que 
esa revolución se postergase, y Flores tuvo que volverse al Entre- 
Bios. 

Estando allí, recibió la noticia que se había producido el mo- 
vimiento y que de Buenos Aires había salido el general César 
Diaz para ponerse á su cabeza. 

Esta circunstancia le hizo no lanzarse como lo había prome- 
tido, pero envió un chasque diciendo que, si sus servicios eran 
necesarios, se lo significasen por medio de un llamado firmado 
por los gefes del ejercito revolucionario, porque habiendo un gefe 
á la cabeza, él venia á presentarse como émulo. 

Ese llamamiento que firmaron todos los gefes que acompa- 
ñaban al general Diaz, solo llegó á poder del general Flores si- 
multáneamente con la noticia de la Capitulación de Quinteros . 

Desde esa época empieza esa cadena de sufrimientos por que 
ha ido pasando el partido colorado, el que, eutrouizado el sis- 
tema del terror en la República, buscó en la emigración, volunta- 
ria para unos, y forzosa para otros, el aire puro que les faltaba en 
la tierra que les dió el ser. 

En esa misma emigración y de entre el cuadro de las no- 
tabilidades argentinas, la figura del general Flores la vemos des- 
tacarse y ocupar un lugar preeminente en los acontecimientos que 
sus luchas con el General Urquiza le procuraron. 



—9— 

Reunido al ejercito 4 las órdenes del general D. Bartolomé 
Mitre, le fué confiado el costado izquierdo á cuyo mando asistió á 
la batalla de Cepeda, en la que se cubrió de gloria con los pocos 
orientales que lo acompasaban 

El parte pasado por Mitre al gobierno de Buenos Aires, colo- 
ca al general Flores como la figura mas espectable en ese dia. 

Acompañó siemore guardando la retaguardia, á los restos del 
ejército del general Mitre hasta San Nicolás, adonde se embar- 
có este, instándole á quejo acompañase. 

La contestación que "merecieron esas iustancias es digna del 
hombre que, acostumbra lo á los peligros, ha demostrado mas de 
una vez el temple de su alma: 

« Un soldado de caballería no conoce otra travesía que la que 
« puede recorrer con las patas de su caballo. » 

Sesenta hombres únicamente lo acompañaron, y con ellos 
atravesó toda la Provincia de Buenos Aires, ya invadida por el 
ejército federal. 

Ese rasgo de audacia acabó de popularizar su nombre. 

Terminada la lucha por el convenio celebrado con el general 
ürquiza á las puertas de Buenos Aires, el gobierno que sustituyó 
al Dr. D. Valentín Alsina, confióle la comandancia general de 
la frontera nel Sud, adonde nuevas proezas debían rodear su 
nombre con la aureola de un prestigio justamente adquirido. 

D. Pedro Rosas y Belgrauo al frente de una numerable co- 
horte de indios había invadido la frontera. 

Flores con cuatrocientos hombres de infantería al mando del 
los comandantes Gal van, Rivas y Viera, y trescientos de caballe- 
ría, haciendo marchas tan rápidas que dejó admirados á los que 
no están acostumbrados á esa actividad prodigiosa que es el arma 
masterrible en nuestras guerras, y paralas que no tiene rival, se 
puso sobre él y consiguió derrotarlo, retomando el famoso botín de 
que se habia hecho poseedor. 

En esa posición continuó hasta que el rechazo de los Diputa- 
dos por Buenos Aires al Congreso de la Nación, colocó de nuevo 
en armas á las dos fraccio nes que desde hace mas de cincuenta 
años se disputan el predominio en ambas márgenes del Plata. 

Entonces fué encargado del mando de una división compues 
tade 5,000 hombres, en su mayor parte caballería. 

El 17 de Setiembre de 1861 se encontró en Pavón. 

La caballería de Buenos Aires, por una fatalidad, se dispersó. 

Flores arrollado tuvo que salir del campo, pero á las veinti- 
cuatro horas, habiendo contenido esa dispersión en Arrecifes adon- 
de reunió como dos mil hombres, volvió, contribuyendo por ese 



— 10 — 

medio á contener la caballería enemiga que sin esa circunstancia 
hubiese podido evitar á la infantería c invadir la campana de la 
Provincia. 

El general Virasoro, nombrado por el Presidente Derqui 
General en Gefe del ejército después dé la retirada para el Entre- 
Rios del general Urquiza que se llevó & sus Entre- Ríanos, empezó 
á reunir de nuevo sus elementos en la provincia de Santa Fe. 

E! 22 de Noviembre, Flores que había sido encargado de 
perseguirlo, procuró á la caballería bonaerense la ocasión de to- 
mar la revancha. 

Yendo á buscar al enemigo á su mi smo campamento una di- 
visional mando del coronel Francisco Caraballo, recibió orden 
deponerse en dispersión inmediatamente después que el enemigo 
Jo cargase, hasta llegar al lugar adonde el General Flores con el 
resto de su gente estaba emboscado. 

Así se efectuó esta hábil maniobra y los campos de Cañada de 
Gómez consumaron la obra de la cual el primer paso se había dado 
en Pavón. 

Los resultados de este hecho de armas han sido el afianza- 
miento del triunfodel partido á cuya sombra se ostenta radioso el 
pabellón de Mayo. 

Como se ve, no es solo eu los fastos históricos de su país, pero 
aun en los de la República Argentina, que el general Flores ha sa- 
bido conquistar un puesto eminente. 

Asegurada la paz en la República Argentina, cuelga de nuevo 
su espada. 

El acaudalado negociante Don José Gregorio Lezama, á quien 
muchos orientales en la emigración le han debido el poder ha- 
cerla mas llevadera, contrayendo de ese modo un crédito de gra- 
titud, lo ha tenido mucho tiempo en ocupaciones pesadas y difí- 
ciles en sus establecimientos de campo 

Entregado á esos rudos trabajos, sin apartar un momento los 
ojos de su amada patria,, los acontecimientos se iban produciendo 
en la República Oriental de una manera que debían obligarlo á 
tomar # una resolución que quiso evitar, pero que no pudo, debido 
á la tenacidad del partido blanco. 

El 16 de Abril de 1863, acompañado del coronel Caraballo y 
dos asistentes, se embarcó en Buenos Aires en una ballenera para 
veuii á pisar estas playas el día 19, aniversario de la pasada de 
los Treinta y Tres, con igual propósito que aquel que movió á 
los inmortales patriotas de nuestra independencia. 

La historia no guarda ejemplo de otro rasgo de audacia que 
pueda compararse con el practicado por el general Flores que, con 



— 11 - 

tres hombres, se lanza á desafiar todo el poder de un gobierno que 
á pesar de sus tres ejércitos que ascendían á mas de doce mil 
hombres, desde los primeros dias se siente vencer por el solo 
nombre del invasor. ¡ ! * 

Es el baldón mas grande que ha caído sobre un partido que 
sucumbió. 

De los Caracoles, lugar adonde se desembarcó, se dirigió <i 
las costas de Anapey, es decir, recorrió un espacio de sesenta le- 
guas con sus tres hombres, rodeado por todas partes de enemigos 
que lo habían sentido, pero á quienes el terror que les infundía 
su nombre, tenia postrados. 

En este punto reunió sus primeras fuerzas y con ellos se vino 
sobre Mercedes, donde el 2 de Junio con 480 hombres en los cam- 
pos de Coquimbo batió á 900 al mando del coronel Olíd. 

A Coquimbo le siguió la toma de la Florida, y á esta después 
de pasar al iXorte del Rio ¡Negro con 800 hombres la acción de las 
Callasen que derrotó á Diego Lamas que tenia 1,600. 

Desde entonces la estrella feliz que alumbra la regeneración 
de un noble pueblo no le ha procurado sino triunfos. 

Las filas de su ejército se han ido engrosando, y los cuatro 
hombres que invadieron é hicieron evaporar los tres formidables 
ejércitos que constituían el prestado poder del partido blanco, se 
han convertido en cinco mil denodados soldados á quien la patria 
debe el ver flamear hoy su pabellón bajo la sombra de la libertad. 

La desnudez, la miseria con que pintaban sus enemigos á las 
huestes libertadoras^ son el timbre inas glorioso de los que, en 
medio de ese estado, llevando por ensena los santos principios del 
partido á que pertenecen, respetáronla propiedad y no recurrie- 
ron á lji persecución que, unida á la imbecilidad, es la que ha con- 
tribuido poderosamente á lacaida del Gobierno de Montevideo. 

;Vino la paz de 20 de Febrero. 

Los hechos que se practicaron desde ese dia, son del dominio 
de todos. 3 ' 

¿A qué estendernos mas? 





!L BRIGADIER GENERAL D. FAUSTO AGUAR. 


I. 

El partido de la libertad ha perdido en Fausto Aguilar, uno 
de sus primeros militares, uno de sus mas constantes adalides. 

Ha muerto sin dejar fortuna para su familia, pero deja muchas 
páginas gloriosas en la historia de su patria. 

Los últimos dias de su vida, fueron todo un poema de patrio- 
tismo y de virtud. 

Fue uno de los primeros orientales que se unió á los cuatro 
arrojados valientes, que se lanzaron desde el Arenal Grande ¿con- 
quistar la libertad déla patria, encadenada por los hombres de 
Quinteros, y á su potente brazo, á su actividad asombrosa, á su vo- 
luntad de fierro, se deoe en gran parte el triunfo del partido que 
hoy rige los destinos de la República Oriental. 

La figura del general Aguilar como militar, ha sido espectable 
en el Estado Oriental: desde el año 1832 se le ha visto siempre des- 
collar en todas las batallas que los colorados han librado por sus 
instituciones. 

Desterrado por los blancos de armas, pasó á la República Ar- 
gentina , y allí soldado de la libertad, como aquí, corrió presuroso 
¿alistarse en las filas de los que combatieron el partido federal 
las batallas de Cepeda, Pavón y Cañada de Gómez, donde se hizo 
tan espectable cuanto lo era y entre nosotros. 

Cuando el clarin de Machia tocó á reunión á los orientales, 
el general Aguilar, á sus primeros ecos, pasó de Buenos Aires á la 
Esquina, y con catorce valientes que logró reunir, atravesó toda 
la provincia de Corrientes, sin mas recursos que su patriotismo, 
sin mas ambición que la libertad de la tierra querida, sin mas ele- 
mentos que la conciencia de su causa y del poder de su brazo* 

Fue el brazo derecho del general Flores en la revolución en 
todos sus lances difíciles, y figura en el catálago de los mártires de 
la cruzada libertadora. 

En la batalla de las Piedras, en Setíeradre de 1863, una bala 
tronchó su brazo izquierdo; pero hombre de temple de fierro y de 
corazón de gigante, no quiso abandonar su puesto, siguiéndola 
suerte de sus compañeros, aunque mortificado y sin ninguna asis 
teneia médica que pudiera aliviar su mal. 



— 13- 

La herida, descuidada por cuatro meses, se agravó con las fa- 
tigas v las peripecias de la guerra; solo cuando la materia ueució al 
espíritu, pudo conducirse al bravo guerrero al lecho del dolor. 

A instancias del general Flores se trasladó á Buenos Aires, 
donde los cuidados de sus amigos pudieron aliviar, pero no sanar, 
una herida que era mortal, y que al fin uos le arrebató para siempre. 

II. 

Fausto Aguilar nació en Paysandú el 19 de Marzo de 1808. 

Empezó su carrera en 1 824 

En 1 832 se enroló de soldado en la División de Paysandú x 
en el partido colorado, porque su amor á la libertad le hizo com- 
prender desde entonces, que eu esas filas se combatiría por los 
principios liberales y progresistas, por la patria y la civilización. 

Su valer incontrastable ha sido siempre acreditado, espe- 
cialmente desde el infausto dia en que la República perdió al 
coronel Bernabé Rivera, cuya vida disputó, como su asistente y va- 
queano, hasta el último momento, recibiendo allí y en defensa de 
su gefe querido, una herida grave de flecha, de que se gloriaba. 

Hizo la campaña contra Lavalleja. 

Guando la revolución del año 1836, sirvió de sargento y emi- 
gró al Brasil con el General Rivera, después de la batalla de la 
Carpintería. 

Allí fue hecho oficial y volvió con Rivera á hallarse en Yucu- 
tujá después de haber peleado en el Brasil en la guerra de Farra- 
pos y Legales. 

"Se halló en la batalla del Yí. y en seguida pasó á Paysandú á 
las órdenes del coronel Nuúez, á poner sitio á aquel pueblo. 

Distinguióse allí con varios hechos de armas: en uno de ellos, 
derrotó con ochenta hombres, la vanguardia de la división que sa- 
lió de Paysandú eu número de setecientos; los obligó á meterse 
al pueblo en completa dispersión. 

En la batalla del Palmar, donde era capitán, recibió el grado 
de teniente coronel. 

Volvió al sitio de Paysandú y de nuevo se tornó espectable en 
cuantos hechos de armas hubo, porque siempre estaba de van- 
guardia. 

En 1839, cuando invadió Echagüe, hizo la campaña mandando 
el Escuadrón de tiradores de la cuarta División á las órdenes del 
caronel Nuuez. 

Entonces puso á raya con sn escuadrón á todo el ejército 
enemigo en el Paso de Ccferino de Santa Lucia Chico. 

Fué uno de los héroes de la batalla de Cagnncha, donde dió 



-14 — 

nueve cargas con su escuadrón, quedando vencedora la división de 
Nuñez, quien mandaba el costado izquierdo de nuestro ejército. 

É11I8ÍO derrotó, con parte de su escuadrón, la fuerza Entre 
Riana que pasó el Rio Uruguay por lo de Visiílac 

En esc mismo ano pasó á Entre-Rios é hizo toda la campaña 
hasta la batalla del Arroyo Grande, donde peleó en retirada con su 
escuadrón, y salvó al general Rivera á quien se le cansó el 
caballo. 

Llegó en buen orden á la Concordia y pass al Salto.^ 

Hizo también toda la campaña desde la invasión de Manuel 
Oribe, que Con una horda de catorce mil forajidos vino á desolar su 
patria. 

En la retirada de Chavata á fuerza pericia y valor salvó el 
ejército oriental, solo con su escuadrón de cien hombres. 

La batalla de India Muerta lo cuenta entre los combatientes 
por la libertad de ia República. 

En esa jornada peleó como un bravo arrollando cuanto bailó 
á su frente hasta quedeshechos el centro y el costado izquierdo de 
nuestro ejército, se puso en retirada la vanguardia á que pertenecía. 

Peidída la batalla, emigró a! brasil, de donde pasó á Corrien- 
tes, y de allí al Salto á las órdenes del coronel Blanco. 

Esc pueblo fue atacadu por un ejército cuatro veces mas fuer- 
te, y muerto el coronel Blanco que mandaba en gefe, se produjo 
un desaliento en parte de la guarnición. 

Fausto Aguilar con ciento y tantos valientes, peleó basta apu- 
ñaladas contra los batallones enemigos, consiguiendo deshacerlo 
en su. primero y segundo ataque, hasta que falto de munición para 
sus tercerolas, con muchos heridos, apurada su gente por el sueño 
y cansancio, salió de noche, á pié, y por la costa del Uruguay co- 
mo con setenta hombres. 

Tomó la costa del Dayman, donde al día siguiente fue atacado 
por fuerzas dobles, y tuvo que peleará pié y eu campo raso sin 
fusiles, contra infantes. 

Ostigado y rodeado por los enemigos se vio obligado á pasar 
el Uruguay éir á Entre-Rios, donde fue hecho prisionero por las 
fuerzas de Urquiza. 

Se le puso grillos, y estuvo preso durante un año. 

Cuando Urquiza dió el grito contra Rosas y pasó el Uruguay, 
Fausto Aguilar vino mandando una ^división hasta que se rindió 
Oribe 

Hizo después la campaña de Caseros, y cu la acción del caní- 
po de Alvarez, mereció de Urquiza, en una proclama, el nombre 
de primera lanza déla Amt'rha del Svd. 



— 15 — 


Cuaudo Quinteros , estuvo pronto á acudir á su puesto. 

Pero quísola desgracia ó la suerte, que cuando llegase a inme- 
diaciones del Paso de Quinteros con su fuerza, ya habia capitula - 
lado el general César Diaz. 

Desde allí ganó el Queguay con su gente. 

Fue el último de los gefes colorados que emigró á Entre-Hios, 
de donde se trasladó á Buenos Aires. 

Peleó cual héroe en Cepeda, Pavón y Cañada de Gómez, 

Algunos dias antes de salir el general Flores de Buenos Aires 
á pisar el suelo patrio para darnos libertad, Fausto Aguilar.se em- 
barcó para Corrientes con su nombramiento de segundo geí'e del 
Ejército Libertador. 

Se desembarcó en la Esquina. 

Y cruzando la provincia do Corrientes, vino á la costa del 
Uruguay, donde no ludió la reunión que le debía esperar allí, se- 
gún órdenes del general Flores. 

Juutó diez y seis hombres. 

Y con ellos se lanzó, pasando el Uruguay y sorprendiendo las- 
autoridades del pueblo de Sania /losa. 

De allí salió y reunió el primer Escuadrón, que después se 
llamó Coquimbo. 

En la gloriosa jornada de Coquimbo, se distinguió por su valor 
y pericia. 

También fué uno de los principales actores de la batalla de 
Vera, hasta que el 1G de Setiembre de 1863, en las Piedras, reci- 
bió uu balazo en el hombro izquierdo, y con poca diferencia en el 
mismo sitioeiuque elaüo de 1837 recibió otro en el hombro derecho. 

Después de la batalla de las Piedras, .fué á la Sierra de Minas, 
donde anduvo sin curarse uí descansar durantejcuarenta y cinco dias. 

Estncdo en la costa de Chui en manos de un médico, recibió 
orden del General Flores.de reunir las fuerzas de los Departamen- 
tos de Minas y Maldouado é incorporársele en las puntas de Sauta 
Lucia, sin demora. 

Sin consultar su estado ni sus sufrimientos, montó á caballo y 
eu tres dias anduvo ciuceunta leguas hasta que se incorporó en el 
dia señalado. 

Esa marcha lo postró, y á instancias del General Flores se di- 
l rjgió á Entre Utos para pasar á Buenos Aíres, á curarse. 

De la Coucordia tuvo que cruzar la provincia de Corrientes y 
embarcarse en la Esquina, porque queríanlos blancos asesinarlo 
si se embarcaba en aquel puerto del Uruguay, como lo intentaron. 

Fausto Aguilar ha sido hasta suinuérte, invencible dondequie- 
ra que ha peleado - 



- 16— 

En su carrera no se separó nunca de su partido ni abrazó los 
hombres del Gerrito. 

Virtuoso, pobre y modesto hasta el estremo de Terse calumniado 
por sus amigos, murió perdonándolos. 

m. 

Fausto Aguilar murió en Paysandú el 19 de Julio de 1865. 

Hé aqui cómo un testigo presencial nos ha contado los últimos 
momentos de ese valeroso soldado, garantiendo la exactitud de la 
relación: 

En la tarde del 16 de Julio testó con tranquilidad y lucidez 
completa, conmoviéndose su alma fuerte durante un momento al 
observar que, cuando determinara el sitio de reposo para sus res- 
tos, su señora lloraba. 

No la dijo una palabra, pero la miró con estrémada ternura, cu- 
briéndose de lágrimas sus ojos . 

El 1 7 estuvo bastante reanimado, ocupándose de una nota al 
Gobierno y cuentas de la última Comandancia General que habia 
desempeñado al Norte del Rio Negro, cuentas que le preocupaban 
porque habia llegado á su noticia que le mordían sus enemigos 
y los envidiosos; y no obstante que en Abril las habia presen- 
tado al Gobernador Provisorio, quería quebrar el arma de sus ca- 
lumniadores dirigiendo sus cuentas y una nota al Gobierno, pi- 
diendo la mayor publicidad, y asi lo hizo en ese dia. 

Resuelto desde que se dispuso á testar, á recibir también 
los ausilios espirituales, los aplazó hasta el 18, y este acto lo efec- 
tuó de una manera edificante como cristiano por su recogimiento y 
como bravo soldado por su imperturbable aplomo. 

Recibió sus últimos ausilios de la Iglesia en presencia de una 
concurrencia numerosa, arrodillada y conmovida, alentándola él 
con su mirada tranquila y apacible. 

El 19 sufría bastante, manifestando siempre el deseo de vivir 
no obstante la gravedad de su estado que reconocía con rara entere- 
za sin dejar escapar jamás una palabra que revelára que su valor 
flaqueaba. 

Serian las cinco de la tarde cuando aun notaba y preguntaba 
por algunos amigos que no veia allí; y notando el abatimiento de 
uno al pié de su cama, le tendió la mano y le dijo con toda natura- 
lidad; 

— No esté triste, amigo. 

A las siete y tres cuartos de la noche, sintiéndose morir ya, 



— 17 — 


pidió que se aprocsimasen todos sos amigos, y haciéndose incorpo- 
rar los recorrió con la vista, y dijo: 

—¡Ah! faltan mis dos compañeros. 

En seguida levantando^u débil vozquecreianapagnda, esclamó: 

— ¡Viva la bandera déla llevolucion! ¡vivan los vencedores 
de Coquimbo! ¡viva el valiente General que nos trajo á Coquimbo! 

Ycomo fatigado de aquel esfuerzo, agregó bajando la voz: 

— Ya no lo puedo acompañar roas! 

Guardó silencio un momento, y después continuó: 

— El General Fausto se muere; si viviese, se arrepentirían de 
haber dudado de él. 

Fueron sus últimas palabras acordes. 

El delirio sobrevino un rato después, siendo temas de él, Quin- 
teros , la Revolución, los Pararjuajos y especialmente el General Flores , 
por cuya suerte manifestaba el mas vivo interés. 

En un momento le asalté la idea de que le habían derrotado, 
y dijo: 

— ¡Cómo se fue á descuidar este hombre! pero ¿no está muer- 
to, no es verdad? No me engañen: si él falta, recuéstense todos á 
Buenos Aires. . . .Nos llama en su ausilio, agregó, y yo ¡en qué es- 
tado me encuentro! Embárquenme, embárquenme! 

Esta parte de su delirio parecía corresponder al deseo vehe- 
mente que desde meses atrás siempre manifestara, de hacer parte 
del ejército del Paraguay al mando de una división de tiradores, 
del cuerpo orientaC 

Era su sueño dorado, y parecía estar creído que el General 
Flores tenía necesidad de él en esa campaña, al frente del arma de 
su predilección. 

El delirio fué continuado, sufriendo mucho, y su agonía fué 
dolorosisima. 

Su última palabra difícilmente articulada, fué — F lores! 

Su médico, el Dr. Mongrell, hizo que en aquel instante le moja- 
sen los labios y la boca; pero ya nada dijo, continuando la agonía 
por algún tiempo mas hasta las once de la noche que entregó su al- 
ma á Dios. 

Aun cuando por momentos daba muestras desu apego á la 
vida, la procsimidad y la seguridad de la muerte no le turbaron nun- 
ca, probando siempre la fortaleza de su alma. 

Hasta las mas vulgares conveniencias sociales observó aun 
tres horas antes de espirar, tiempo que el delirio lo poseyó. . 

En suma, la tranquilidad de su alma fuerte parecía perfecta, 
y la muerte que por momentos esperaba, no parecía hacerle mas 



— 18 — 

impresión que una visita ordinaria, un suceso cualquiera común y 
muy conocido por él. 

Hubo un momento que, debilitada su escelente vista á punto de 
no reconocer á un amigo que se leaprocsimaba, dijo con jovialidad: 
«Malo» concluyendo con íirme resignación: «¡pero qué me importa!» 

Tales fueron los últimos momentos del General Fausto Aguilar, 
que rindió su vida á la edad de 5 7 años ( 4 meses, con 42 años deservi- 
cio militar. 


IY 

El General Aguilar, ejemplo de virtud como lo fué de patriotis- 
mo, vivió y murió pobre! 

Cúbranse el rostro de vergüenza ante ese ejemplo de pureza, 
los gei'es del partido que Aguilar siempre combatió, los que si bien 
pueden ostentar riquezas adquiridas todo el pais sabe cómo, no po- 
drán legar una fortuna iguala la de Aguilar : — Un nombre sinmancha;. 
el aprecio de los buenos. 








EL GENERAL D. LEON DE PALLEJA 


El General D. José Pous y de Ojeda, conocido en este pais 
por León de Palleja, nació en Sevilla, el año de 181 7. 

Su padre D. Manuel Ponsde Palleja, que ejercía la medicina, 
lo hizo educar bajo el cuidado de un tio sacerdote, que se es- 
meró en la educación de su sobrino. 

Después estuvo en el. Colegio Militar. 


A los 17 años, ó sea el año 3í, cuando estalló en España la 
guerra civil que duró siete años y tanta saugre y tanta devasta- 
ción costó á la Península, tomó parte por D. Carlos é ingresó 
en sus filas. 

Sirvió en el ejército de operaciones del Norte. 

Fué nombrado Teniente, y en 1838 llegó hasta el rango de 
ayudante del Conde de Negri, 

Era muy distinguido por este gefe y también por los demafe 
Generales, que ya presentían en el joven Palleja, una espectable 
figura militar. 

Pero sobrevino el convenio de Bergara, y en Noviembre 
de ese mismo año desapareció de España. 

Su padre, en aquel entonces Médico Cirujano del primer 
batallón del Regimiento de Infantería del Príncipe tercero de 
línea, no pudo por mas diligencia que hizo, averiguar nada de 
su paradero. 

En el citado mes fué nombrado primer Ayudante Médico 
del Cuerpo de Sanidad militar para el segundo batallón del Re- 
gimiento de Artillería del tercer Departamento existente en Se- 
villa, y al pasar de la Provincia de Alava á esa plaza á desempe- 
ñar sus nuevas funciones, tuvo el disgusto de saber donde paraba 
su hijo, por noticias que por desgracia vió después que no eran 
infundadas. 


León de Palleja, por causa de las disensiones y desesperado 
por la suerte que cabía á su patria, había emigrado á Francia. 
Pasó á Nantes en Agosto de 1839. 

Había apenas cumplido 22 años. 



— 20 — 

El 19 de Julio de 1840 se trasladó al puerco de Paimboeuf, 
donde se embarcó en la nave Henri con destino áesta Capital. 

Llegó aquí el 22 de Octubre. 

Vino recomendado al Sr. D. Federico des Brosses, bajo el 
nombre de 1). J^eon Sánchez de Palleja. 

El. 18 de Diciembre de aquel mismo año, se colocó en una 
barraca de frutos del pnis, perteneciente al Sr. D. Daniian Fer- 
reira y que creemos se denominaba Barraca del Sol, 

Palleja hizo siempre de dicho Sr. Ferreira, una grande esti- 
mación, espresán Jolo asi cada vez que llegaba la ocasión de ocu- 
parse de íos pormenores de su vida. 

Estu\o un año en el Departamento de Paysandú, al frente 
de un establecimiento de almacén, donde le iba muy bien. 

Ya habia adquirido algunos medios que dejó enterrados, 
cuando en el año de 1843 invadió el General Oribe con las fuer- 
zas de liosas, talando la República, según se lo comiinicú á su 
padre en uua de las pocas cartas que le escribió eu aquella fecha. 

También le participó que había tenido que refugiarse en 
Montevideo; que las fuerzas invasoras habían puesto sitio a esta 
ciudad, y que los estrangeros se hablan visto obligados ó tomar 
las armas. 

El 25 de Octubre vuelve ó escribirle que ya iban nueve me- 
ses de sitio, sitio horroroso, y que servia á la par de ios Orientales. 

En 1845, 13 de Enero, escribió su última carta á la familia, 
y desde esa época con gran pesar y sentimiento estañada vol- 
vió á saber de é!, por mas diligencias practicad is para conocer 
su suerte. 

El general D. León de Palleja empezó áservir á la República 
como soldado del Batallón I o de Guardias INacionales desde el pri- 
mer día del memorable sitio de Montevideo, 16 de Febrero de 1843. 

Perteneció á la compañía de cazadores, í\ las órdenes del ca- 
pitán D. Francisco Martínez. 

Desde el principio fue ocupado por su capitán en hacer las 
listas y estados de la compañía, como todos los trabajos de pía 
ma de su administración, con tan hermosos caracteres y exactitud 
á las formas establecidas en la milicia, que todas las demas compa- 
ñías del batallón se regían por las fórmulas que él empleaba. - 

Se supo entonces, que habia sido oficial en el ejercito de D. 
Cárlos v cuando la guerra de sucesión en España. 

Muy pronto los encuentros diarios con el enemigo, revelaron 
eu el jóven Palleja, un intrépido y valientísimo soldado. 

Lo común era en los cuerpos que componían la guarnición de 



—21 — 

la plaza de Montevideo, que los que servían con la pluma eran es 
teptuados ó cuando menos considerados, para evitarles en parte e* 
servicio de sangre. 

Pal leja, por lo contrario, exijia siempre para sí el servicio de 
mayor riesgo; así sucedía que en las descubiertas tomaba él puesto 
decabo dragoneante para irá registrarlas casas de las avanzadas en 
que los sitiadores acostumbraban poner sus minas y emboscadas. 

Hacia este peligrosísimo servicio, dejando los 6 úS soldados que 
Ic acompañaban coa sus armas montadas á distancia de pocos pasos 
y penetraba él solo, con el dedo en el gatillo y el ánimo resuelto á 
vender su vida cuan caro pudiera, á reconocer todo el interior de las 
viviendas. 

Este serviciólo hizo tan repetidas veces, que fue raro *no su- 
cumbiera en alguna de ellas. 

Por ese eutonccs ya se le había ofrecido con instancia, aten, 
tos sus méritos y servicios, un puesto de oficial en su misma com- 
pañía, el que rehusó con tenacidad, diciendo que ano quería ser 
mas que soldado.)) 

Conocidos su valor y el atractivo que teniau para él los azares 
déla guerra, los soldados de su compañía no intentaban ningún 
acto de arrojo, aun contraordenes espresas, que no le invitaran á 
que se pusiese al frente de ellos: unas veces, para ir á buscar fru- 
tas ó violetas entre líneas ó en el mismo campo enemigo; otras, 
para ir simplemente á provocar las guardias enemigas y con harta 
frecuencia se prestaba á complacerlos. 

Relataremos dos de estos lances que se repitieron varias otras 
veces. 


Habia empezado á escasear la sal en Montevideo, y en unos 
galpones en los médanos del otro lado de la Estanzucla, habían que- 
dado abandonadas algunos centenares de fanegas de ese articulo. 

Eq aquel mismo punto los enemigos colocaban un centinela 
de caballería y á veces dos ginetes en facción; nuestros soldados en^ 
las horas en que creían á las guardias enemigas mas descuidadas/ 
juntos unos cuantos, corrian esos centinelas y se traían saquillos de 
sal. 

En cuanto el enemigo lo advirtió, puso una fuerza crecida de 
caballería escondida en las quintas inmediatas, y al gran galope vi- 
no y rodeó á 5 ó 6 legionarios franceses, á los cuales dejó allí dego- 
llados, llenándoles las bocas de sal, atacada con los cabds de sus 
cuchillos, de tal modo, que á algunos les salia la sal p6r la herida de 
la garganta. 



— 22 — 

Al dia siguiente tocó el servicio en aquel mismo trente ála 
fuerza á que pertenecía Palleja, y órden severa fue dada para que 
nadie se adelantára de la línea de centinelas avanzados. 

En la estrema derecha del bajo de la Estanzuela había aun 
entonces bastantes árboles y las sinuosidades de los médanos: apro- 
vechándose de esos incidentes que encubrían su movimiento, ocho 
soldados de cazadores, incluso Palleja á quien rogaron los dirigie- 
se, se resuelven á traer sal, aunque íes cueste algún castigo. 

Cuando fueron vistos, subían ya resuelta mente hácia el galpón, 
y casi al mismo tiempo se descubren dos fuertes escuadrones de 
caballería escalonados, que á media rienda vienen á envolverlos. 

El soldado Palleja domiua á sus compañeros con su ascendiente, 
sugetando á algunos por el cuello de las camisetas y los obliga 
á formar grupo, y colocado él en el centro, espera resueltamente la 
carga, mandando que no se haga fuego hasta que él dé la voz. 

A veinte pasos de distancia atraviesa el pecho de un balazo al 
oficial que venia al frente, y, porsacará su oficial abrazado al pes- 
cuezo de su caballo, la carga se suspende, hasta que entra el se- 
gundo escalón que viene con menos resolución. 

Entonces se ve rodeado de toda aquella gente que le dispara 
cuantas armas de fuego tenia, sin acercarse demasiado, respetan- 
do la actitud decidida de aquel pequeño grupo y sus fuegos certeros. 

En vez de retroceder, sigue Palleja avanzando, sin que fueran 
bastantes, mas de cienginetes, á estorbárselo, y se metió en el gal- 
pón, donde esperó con mucho menos riesgo, la protección de los 
suyos, que acudieron desde luego á sarcarlo de aquella crítica 
situación. 

En otra ocasión, después de haber sostenido en las posiciones 
avanzadas un fuertísimo ataque que trajo el coronel >Iontoro,el gefe 
mas emprendedor que quizás tenían los sitiadores, cuando llegó 
la protección se dió la órden para desalojar de todo el bajo de la 
Estanzuela á la infantería enemiga que desde allí había hecho un 
fuego vivísimo á las fuerzas déla plaza, pero al mismo tiempo órden 
fue dada para que nadie pasase el cauce del arroyo 

Operando sobre un frente de seis ú echo cuadras y en terreno 
bastante accidentado, de repente se divisan cinco soldados de caza- 
dores persiguiendo al enemigo qiie huia al paso de trote, y bajar 
del otro lado de la casa llamada de Reissig. 

El Coronel JVIontoro que los ve, no puede creer sino que 
sean pasados, y se adelanta confiadamente, gritando: «Son pasa- 
dos.» 



—23— 

Palleja sigue avanzando tan decidido, que Montoro mas y 
mas lo cree, y cuando lo tieue cerca, se echa el fusil á la cara 
diciendo á sus compañeros: «Apunten bien» y de la descarga caen, 
muerto el caballo, y el coronel herido en la islilla. 

Este acto fue de tanto mas arrojo cuanto que, 4 cincuenta va- 
ras de allí, estaba la escolta de ese gefe compuesta de unos treinta 
ginetes, que arremetieron para salvarle, pero sin atreverse contra 
aquel grupito que con las armas vacías, los desafiaba enérgico á 
que vinieseu á probar las puntas de sus bayonetas. 

Los ginetes se contentaron con arrastrar por las manos entre 
dos á su gefe, y llevarlo al bajo, para ayudarle 4 montar en otro 
caballo. 

Palleja y sus compañeros trajeron como trofeo, la montu ra 
con algunas preseas de plata, el sombrero y la espada del Coronel. 

En este último suceso, si los apuntes que tenemos no nos en- 
gañan, el actual Sargento Mayor D. José Machín (el clarín de la 
Revolución Libertadora) era uno de los cinco. 

En muchos otros incidentes parecidos tomó Palleja parte, 
dejando siempre bien sentado su crédito de bravo y arrojado y 
captándose la simpatía y estimación de sus gefes y compañeros. 

Como un año serviría en clase de soldado, cuando de pronto, 
sin que conozcamos la causa se presentó al General Paz mostrán- 
dole sus despachos de España de Ayudante Mayor, según se dijo; 
y el General le destinó de segundo Gefe de la Escucha Española 
que mandaba el Sargento Mayor, entonces, D. Manuel de Cle- 
mente. 

Pasó entonces á prestar sus servicios en aquella escucha, 
donde nos consta se portó con igual arrojo y denuedo, pero sin 
que podamos particularizarlos como los que dejamos referidos. 

En el propósito de reseñar algunos sucesos importantes déla 
vida militar del General Palleja, vamos á bosquejar los incidentes 
en que tomó parte, en- la operación del 24 de Abril de 1845, que 
tuvo lugar en los campos que médian entre el Miguelete y el Pan- 
tanoso. 

El General D. Melchor Pacheco y Obes habia dirigido, sa- 
liendo del Cerro, una operación contra la fuerza que desde allí 
lo sitiaba, y obtuvo sobre ella una ventaja decidida, conclu- 
yendo con el batallón que en ese paraje estaba de servicio, derro- 
tando su caballería, y matando al General Nuñez que mandaba al 
enemigo. 



—24— 

A consecuencia de este descalabro, los sitiadores situaron dos 
de sus mejores batallones en el Saladero del Sr. Machado, sobre el 
mismo Paso de la Hoyada, en el Pantanoso. 

El general Paz tuvo la feliz idea de procurar cortar y hacer 
prisionera esa fuerza, saliendo con una columna de dos mil hom- 
bres por la playa, de suerte que al aclarar estuviese á retaguar- 
dia y cortase la retirada de esos dos cuerpos. 

Otra columna salida del Cerro debía concurrir al éxito de 
la operación, tiroteando y entreteniendo, con el arroyo Pantauoso 
por medio, la fuerza que se intentaba apresar. 

Desgraciadamente la noche fue toda de garúas, los señales 
se equivocaron, y ambas columnas, la de la plaza y la del Cerro, 
se pusieron en marcha mas tarde délo conveniente. 

Cuando la columna de la plaza pasaba ia barra del Miguelete, 
ya el dia venia aclarando, y cuando subió la cuchilla de Juan Fer- 
nandez, se divisaron los dos batallones formados al costado del sa- 
ladero, que emprendían su marcha cruzando chacras, costeando el 
Pantanoso en dirección al Colorado ó las Piedras. 

Se les persiguió con sumo tesón por cerca de una legua, pe- 
ro la caballería solo logró hacerles mella, matando algunos rezaga- 
dos y tomándoles las carretas y sopanda de algunos gefes. 

Errando el golpe principal, las fuerzas regresaron todas á las 
cuchillas inmediatas al Paso del Molino y Paso de las Duranas, y 
por largo rato se estuvo desafiando al ejército del Cerrito á que 
■viniese á pelear. 

Serian las diez y mas de la mañana, cuando el general dispu- 
so, que las brigadas marchasen al Paso de la Boyada á incorpo- 
rarse con las fuerzas del Cerro, para regresar ája plaza, por la 
bahía. 

El coronel Yelazco mandaba la brigada de vanguardia, 
compuesta próximamente decieu hombres de caballería, de los 
cuales una parte siguió el movimiento de la división, y como 200 
soldados de infantería de todas las escuchas, llamadas Salvaje, 
Oloria ó Muerte , Samuel , Correnlina y Española. 

Esta última iba á las órdenes del capitán D. León de Palieja. 

Con suma imprudencia tenia todala infantería tendida en guer- 
rilla ocupando un frente de cuatro ó seis cuadras; y con mas im- 
prudencia aun, se entretuvo, sin seguir la retirada, en tirotear á al- 
guna caballería, la primera que desde por la mañana, se presenta- 
ba á hostilizar á los nuestros. 

Sip que él lo percibiera, se fueron reuniendo, detrás déla co- 
lina inmediata que tenia al frente, 600 y masginetes, que se lanza 



—25— 

ron á gran galope sobre su estensalíuea de guerrillas y se las acu- 
chillaron en su mayor parte, pues que allí murieron oficiales de 
gran valor, y mas de cien individuos de tropa. 

La escucha «Correntina)> y parte de la «Española» con algunos 
otros hombres, que se pudieron reunir, en todo unos 80 infantes 
formados en círculo, resistieron por cerca de media hora, recha- 
zando las cargas, tenaces y repetidas que daba c! enemigo para 
ver si conseguía envolverlos y concluir con ellos. 

En derredor de este círculo, á veces dentro de él, el coronel 
Yelazco, con unos 50 ginetcs, pelea!)» con un valor denodado. 

El General Paz ni la fuerza que le seguía, se habrían aperci- 
bido de loque acontecía en su vanguardia, sin la nube de guerri- 
lleros enemigos que se vino á gran galope, coa una gritería salva- 
ge, anunciando ásu manera un triunfo. 

Cuando estuvieron apocas cuadras, se destacó un hombre de 
entre ellos y se vino á los de la plaza; era e¡ ayudante Canicoba 
del Coronel Velazco, quien tirando su divisa, había logrado mez- 
clarse éntrelos enemigos y venir, sin ser conocido, entre ellos, 
á pedir á la primera fuerza que encontrara, que corriera en su 
protección. 

El primer batallón que encontró, dió media vuelta y á pa- 
so acelerado, y al trote, después de marchar mas de 20 y quizá 
30 cuadras, logró despejar con descargas el cerco que formaoan 
los escuadjpaes enemigos á aquel pequeño grupo que se batía co- 
mo leones. 

El Capitán Palleja había sido el oficial que mas vigor había 
impreso á aquella resistencia, en que todos juraban perecer hasta 
el último antes que entregarse. 

Escasos ya de municiones, las economizaban cuanto podían, 
para el momento supremo que aguardaban ya por instantes, en 
que esperaban todos morir matando y haciendo que les costar^ 
cara la victoria. 

En ese instante las descargas que abrían la cortina que les 
impedia ver la protección que les llegaba, debió causarles inmen 
sa alegría, pues que si demorados minutos, hubiera llegado tarde. 

Coronando la cuchilla inmediata venia en columna la infan- 
tería toda del Cerrito á tragar las víctimas que se le escapaban, y 
en cuya persecución puso un empeño tan decidido que, sin una cua- 
dra de distancia de una á otra, llegaron al saladero de Machado^ 
sobre el Paso de la Boyada, que ya perfectamente defendido, recha- 
zó todas las tentativas de ataque que intentó, en masas enormes 
el 5yéfcitb enemigo. ^ 



26— 


El capitán Palleja, en cuyo elogio hemos hecho esta peque- 
ña narración, sin que por ello dejáran de llenar su deber los demas 
oficiales que allí estaban, fue el héroe entre ellos, y el que imprimió 
con su palabra y ejemplo, el órden para dar mayor duración á su 
resistencia, y la incontrastable resolución de perecer con el 
último cartucho. 

Asi al menos la persona que nos lo ha contado, lo ha oido refe- 
rir esa misma tarde en grupos en que algunos de los actores 
narraban lo sucedido. 

Mas aun: los montones de caballos y hombres muertos y heridos 
que dejaron en el campo en que fueron cercados', atestiguaban lo 
tenaces que habian sido el ataque y la resistencia. 

En todo el tiempo que duró el sitio de la Nueva Troya , fue 
siempre uno de sus mas ardorosos adalides, asistiendo á todos los 
combates que se libraron entre trincheras, como también en la 
guerra que se siguió en la campaña contra el ejército invasor. 

Cuando terminada la guerra en la República Oriental las ba- 
yonetas aliadas fueron contra Rosas, concluyendo con su funesto 
poder en Caseros, Palleja fué de Comandante del Batallón 
VoUlgeros. que hacia parte de la Divisiou Oriental, siendo 
uno de los primeros en penetrar dentro de las fortificaciones 
enemigas, haciendo tremolar triunfante el pabellón de su patria 
adoptiva en que cayó envuelto al darle su postrimer aliento al 
pié de las trincheras paraguayas. 

Vuelto el ejército triunfante á la República, después de es- 
tablecido el Gobierno del Sr. Giró, cuando la situación política 
había sufrido uno de esos cambios que solo puede esplicarse quien 
los ha presenciado en todos sus pormenores, Palleja perma- 
neció al frente de su batallón; á él se le hizo siempre respon- 
sable de los sucesos que por la impolítica de muchos se pre- 
cipitaron el 18 de Julio de 1853, en que los enemigos bandos se 
estrellaron de nuevo después de uua reconciliación aparente, si 
bien siempre dudosa. 

La historia deba ser imparcial, sin mirar por el prisma de las 
pasiones de partido, en los momentos supremos de su exaltación. 

Hemos oido hablar al General Palleja varias veces sobre la 
parte que le cupo en aquel acontecimiento, que personas de mayor 
acierto al frente de los destinos del pais, hubieran podido evitar. 

Prestándole toda la fé que nos mereció siempre su palabra 



—27— 

franca, no le podemos dar otro carácter en aquel suceso que el de 
un militar de houor colocado en una defensiva forzosa. 

El General Palleja tomó una parte mas ó menos activa en los 
sucesos que se siguieron ála Revolución de Julio, retirándose luego 
al Departamento del Durazno, en donde vivió honestamente, en- 
tregado á los trabajos de campo, que le proporcionaban el pan pa- 
ra su familia. 


Guando asomó la invasión del General Flores el 19 de Abril de 
1863, el partido dominante entonces miró á Palleja como uno de 
los elementos mas poderosos que podrían plegarse al partido reac- 
cionado. 

Fue víctima entonces de las mas reprobadas persecuciones 
y de los mas crueles sufrimientos. 

La Cárcel pública, el Ponton, los Cuarteles, no eran de sufi- 
ciente garantía para asegurar al ilustre prisionero, á quien mas lo 
deteníala palabra empeñada, con la que nos dióun segundo ejem- 
plo del honor Castellano, también pintado en Hernani, que las hú- 
medas paredes de los calabozos que no pudieron jamás quebrantar 
el nérvio de aquel espíritu invencible. 

Tuvo varias veces la oportunidad de burlar la vijilancia de sus 
enemigos, pero ejercían en él mayor poder los deberes del honor 
que ese amor tan natural en el oprimido hacia su propia libertad 
y seguridad de su vida. 

A los infatigables oficios del Sr. D. Pedro S. de Zumarán, á 
quien pagaba una estimación infinita, debió su libertad, ya cuando 
estaba para terminar la Revolución, asi como antes le debió tam- 
bién, por su influencia, el que se suavizasen al menos sus sufri- 
mientos. 


Incorporado entonces en la Union, en la noche del 5 de Fe- 
brero, al General Flores, fue colocado al frente del Batallón Flori- 
da, que tanto nombre adquirió antes y después de aquella época. 

Declarada la guerra al Paraguay, siguió la campaña con la 
espada y con la pluma; legándonos esas preciosas páginas reco- 
piladas bajo el título Diario de la Campaña al Paraguay que hu- 
bieran bastado por sí solas, sin el brillo de la valiente espada 
del héroe, á darle el nombre y fama que adquirió tan merecida- 
mente. 

Su glorioso, á la vez que desgraciado fin, está escrito en las 



— 28 — 

crónicas populares, y es tan familiar como lo fue su preclaro* 
nombre en vida. 

Con sus hazañas legóá sus hijos un nombre sin tacha, y el 
ejemplo de sus virtudes cívicas 

Entre las abras que dejó escritas, figuran un Diario de la Cam- 
paña de Caseros y una Táctica de Infantería que ha sido aprobada 
por el Gobierno. 

La pérdida del General Pallcja, ha sido por consiguiente, una 
doble pérdida para la Ración Oriental, 

Para sus amigos, un duelo eterno. 

Para sus hijos, la horfandadsin reparación posible. 




. EL DOCTOR 0. FLORENTINO C.LSTRLLMOS. 


La República ha perdido en el Dr. Castellano?, uno de 
loa miembro* mas distinguidos de su foro y es útil consignar 
algunos de I03 servicios ' preatad na á su país por el liñudo, para 
que las generaciones que venimos siguiendo en pos do los 
hombres que figuraron en las ¿pocas mas trascendentales de 
nuestra historia, recordemos lo que estos hicieron y los imi- 
temos en todo »o bueno que hicieron. 

Murió Fausto Agui’ar, como Sáneles, como Vázquez, 
Muñoz, Obes, Acevedo y tantos otros orientales, valientes en 
los campos de batalla, eábios en los consejos ó esclarecidos en 
la carrera de las letras, sin que nuestra prensa les haya de- 
dica lo mas que un recuerdo pasagero, y no piense en una 
biografía que, por incompleta que sea, ilustre al pueblo. 

No nos propouemos hacera alior», porque en Puysandu 
ro hay los elementos necesarios para ello, pero protestando' 
de antemano que escribimos de memoria, daremos ulguuos da- 
tos que son de nuestro conocimiento y como en otra parte 
no se han publicado, teniendo el mérito por defectuosos que 
sean, de ser únicos. 


El Dr. CasteTauos era un hombre alto, grueso, bastante 
moreno, calcularnos corno de sesenta años de edad, finos mú- 
dale», bien educado } cacado en la íarrrlin de Illa y Viamont. 
Pertenecías una iiin.ilia de la provincia de Salta en la Ke|ú- 
bliea Argentina, donde su hermano Araon ha figurado bas- 
tante en el comercio, siendo uno de los promotores del Ferro- 
cari ¡1 central argentino y de las colonias estrangeras en Santa 
Fé. Su,padre, creemos fué secretario del último gobernador 
español en Montevideo, el general E!io. 

E¡ doctor Castellanos se educó y recibió las borlas del 
doctorado en Buenos Aires, porque en ese tiempo no había es- 
tudios mayores en Montevideo, y de ah* provino el pensa- 
miento que contribuyó ó ejecutar con el Dr. Ilerrcra y Obes, 
ministro de Gobierno, de plantear la Uní versidadad en Mon- 
tevideo en medio de! humo de la* guerrillas del sitio. Asisti- 
mos á esa ceremonia y lo vimos salir de padrino de varios de 
nuestros doctores. 

Fué empleado de gobierno eu Buenos A res durante la 



—30— 

administración de Rivadavia, lo que equivale á decir que tuvo 
buena escaela para aprender la ciencia de la administración. 
En el sitio grande vivió “Ínter muros, pero se le consi- 
deraba afecto á la causa de los sitiadores, y estuvo alejado de la 
política. Concluida la guerra y elejído el presidente Giró, fue 
Ministro de Gobierno, trabajó bastante y bien en organizar el 
país, y reclamó [desgraciadamente con poca energía] la isla 
de Martin García á lu República Argentina. 

Después volvió á la vida privada y siguió ocupándose de 
« eu estudio muy acreditado y qae le ofrecía una subsistencia 
muy holgada. Fué elegido gran maestre de los masones. 


En 1857, el presidente Pereira destierra al doctor Juan 
Cárlos Gómez y este dosde sq destierro apela á la Comisión 
Permanente de las Cámarse. Vence el Gobierno, pero en esa 
sesión el Dr. Castellanos, tenido por adversario político del 
doctor Gómez, se hizo oir: «Perezcan mil gobiernos, dijo, pe- 
ro sálvese un principio.» El pueblo acompañó eu triunfo hasta 
eu casa al que entonces revestía todo el carácter de un tribuoo 
popular. 

Estos son los principales rasgos del carácter y de la vida 
del hombre que acuden á nuestra memoria; hay otros como la 
negociación con el general Flores en Buenos Airea antea de 
la Revolución, la negociación con el Vicario emigrado durante 
la guerra, y otros mas que no conocemos lo suficiente para 
abrir juicio. Solamente añadiremos que fué un ciudadano res- 
petado en medio de los suyos y como abogado uno de los mas 
distinguidos del Foro Oriental. 

¡áiu pretender remontar á lo heroico, calculamos que le seria 
bien aplicable el proemio de la v.da dt Cimcn, hijo de Mil- 
ciades, que nos ocurre en el momonto. * 


Paysaudú, octubre 3 de 1866. 



JLX I. 

No contenía con bu Riierte, 
Fmnce au boca de pina. 
Entonces, sin armar riña, 

Se mete en bu tocador, 

Por el correo interior 
Me participa el disgusto, 

Yo acudo con mucho gusto... 
Y. ..punto final, lector. 






ENERO 1. ° del828 — Empezó á iluminarse el Fanal de la 
Isla de Flores. La obra de la torre se comenzó en Marzo de 
1819, por el Tribunal del Consulado, siendo prior de él el Sr . 
I). Lucas J. Obes , 3 Cónsules los Sres.D. Manuel José da Cos- 
ta Gui marr es y D. Cristóbal Echeverriarza, y habiéndose sus- 
pendido, volvió á emprenderse en Agosto.de 1826. 

Id. id . de 1843 — En el antiguo cubo del Sud se colocó la 
piedra fundamental del primer templo Anglicano que se eleva 
4 il Todo Poderoso en esta República, por mano del Comodoro 
inglés John Brotts Purvie. 

M. 2 ae 1865 — Segundo ataque y toma de Paysandú por 
Ies fuerzas aliadas á las órdenes de loa generales Flores, y Me- 
na Barrete. 

Id. 9 de 1858— Ataque sobre esta plaza por les fuerzas de 
la Revolución, á las órdenes del. general Diaz; habiendo sido 
rechazadas por las del Gobierno dé Pereira. Eu ese asalto mue- 
re el comandante Marcelino Furias. 

Id. 13 de 1864 — La división salten* dei ejército libertador 
derrota en Seybal á las fuerzas del Gobierno de Montevideo. 

Id. 14 de 1866 — Et Perú declara la guerra A la España. 

Id. 15 de 1866 — El Gobierne/ Provisorio manda celebrar 
solemnes funerales en el día l.° de febrero, por el eterno 
descanso de las víctimas de Quinteros. 

Id. 16 de 1858 — Victoria obtenida por las fuerzas de la 
Revolución á las órdenes del general p. César JDiuz sobre las 
dei Gobierno á las. del coronel 1). Lucas Moreno. 

Id. 18 de 1866— Inauguración éu esta capital del Salón 
Filaiimónico. ^ " 

— Id. 20 de 1726— Entraron en este punto las orinas es- 
pañolas y se empezó á poblar esta ciudad. 



xxit. 

id. de 1807 — La ^uafn^cióh española de esta pla^s *i- 
-'tiá'cTá por nñ -ejército ingles mandado por el General Sl/Sa- 
ntuel Actiiüty, ftré dern .tfcda en liña sáfida y pereció en la ac- 
qíon,,con otros buenos vecinos, ol padre de loe pobres, D . Irán « 
eiseo Antonio MacioL. ,■ 

-p id.de 1817— Esta plaza fué tomada por las armas portu- 
guesas al mando del general D, Carlos Federico Lccor. 

-v. Id." 24 de 1866— El’Goblérno Provisorio promu lga el Có- 
digo de Comercio decretado en 26 de Mayo de 1805, y fp 
pone en vigencia desdedí \ f c d§ Julio de 1866. 

28>de 185$ jCá jji tuhwá-offi en Quinteros de) General 
César Din# con sus íuerzal. ^ 

. %á . 3l d e 1 Rehua* j, en que la división 

Buenos Airep derrota una tuerza paraguaya. 
f f . FEBRERO 3 de 1807 — Toma de esta plaza, por asalto, 
por las armas inglesas. 

Y lá. id, de n 1813^ Aeeáop.<m San Ro^enzo, por eí general ar- 
¿entirió San Martin, cíirMra l()s : reaÍÍ8tap. ‘ 1 

, v Id. 3 ; de 1862— J3atalla r do CasQros^ -que derroca al tirano 
Juan Manuel liosas. í. ^ ' ' ’ 

r Id. . 5 46,182-G^Ats^ue - dé la Gplotúa por él Almirante 
Brówn. '' ' :i: ' 

Id. ij Je l846^JBa talla de fían ^níotjio, ganada por Gari- 
baldi % la cabeza de • ^50 íeglonarios. itaíianoá contra 1,500 
soldados de Oribe mandados por el General Servando Gómez. 

~f! M. Q de 1826 — Ataque del Corro por el Coronel D. Ma- 
nuel Oribe contra, ¡as fuerzas , brasi lera^ . : 

¿ Id: id.de 182 % — Vi ¿torta naval del Juncal por el A lmiran- 
te Bro;vvn*contra los brasilero!. - 

jr "Id ll de 1817— -Victoria de Cbaciibuco, en Chile, por el 
general argentino San Martin sobre los españolee. 

Id. 16 dé 1843 — Esté dia fué sitiado Montevideo por un 
ejército de 14000 hombres al mando del General D. Manuel 
Orifee. 

Id. 20 de 1813 — Victoria en Salta por el general Belgrano 
sobre los españoles. * 

Id. 20 dé 1865 — Tratado de paz entre el Brigadier Gene- 
r|d ¡Floree, gefe del ejército libértádor, él Sr. Conserero P«ra- 
ixbds, ministro del Brasil, y el Gobierno dfd-Sr. J). Tomás "Vi- 
llalba; tratado por ;el cual terminó la guerra de 22 meses. 

Id. id. de \821 — Victoria dél ejército de la República al 
mando del general Alvear sobre los Brasileros en Ituzaingó. 

Id. 22 de 1865— Entrada de las tropas libertadoras en Mon- 



TLXIÍU 

tevideo, y eBtableeimientQ del primer Gobierno Provisorio* 
6Íéi)dó Gobernador el brigadier gen.erw| -Vu nuncio Florea * 

v secretario general interino don. Jos©; ^u^tomiinte. 

* Id. 28 : de 1865— Se éetñbWcB el «egundo gobierno Pro- 
visorio de la Repüblipií, eorapue^to.d©b^i’¡g?dier General D. 
Venancio Floree. Gobernador : .vPrQyiflorip^Hftt P- Fiancisco 
A. Vidal, Ministro de Gobierno^. D Tt JuHM ¡Gómez, de Ha- 
cienda; Dr.DV Carlos de Castro, ,, de . Exteriores; y 

Coronel H Lorenzo Batlle, de Guerra.. . 

Jd. 23 delS}? -Las tropas de Biienc^ A^res evacúan esta 
jíhiz'M.v lu ocupan loa Orientales. ... 

Jd.2Sde 1811— Pos patriotas Ori.eniá.l ) f ; p , 1 * od e r a n de la 
villa de Mercedes, primer pueblo de estn^b^ii^íV donde se (lió 
él grito de libertad por i>, Pedro Viera y.,1^ Venancio Bena- 
vkus, después coroneles. / ¡. . $ ; • 

Id: id. de Í824— Evacuadlas ^trop^ po^Uiguesas esta plaza 
y la ocupan las brasileras. 

MARZOS. ° de 1835— Fue ¿tejido segundo presidente de 
la Repúbliea el Brigadier Geneial D. Manuel Ójjbe. 

: Id; id. dé 1839— Fué oí é jí d o t erCe r^ p re si de if fe constitucio- 
nal 1 de la República él Brigadier Qeiiéral £>. , .1. r untuoso Rivera. 

Id; id. 'de 1352 — Fué eVejícló cuarto ^r^iÚente constitucio- 
nal el ciudadano DV Juan Francisco Giró. 

Id. id. de 1856^F(íé 'éléfufó cjbi'ñtC presidente coustitacio- 
naT'el ciodadíino •-D.' 'Gabriel 7 A, Peí eirá. ^ ' 

Id. idé de 1860^-Fúé eíéjidd wxto présídent 1 © constitucio- 
nal el ciudadano Dv Bernardo P. Berro* ^ 

Id. 2.de 3865— Fnwdacioii dé ^La Tribu iia^, en Monte- 
video. ' : ’ • :?r ■ 

Id. 7 de 1821^-Sé empezó por el Tnbunkí Idel Consulado 
el antiguo muelle de madera; / ^ 

Id. id. de 1821— ^Acción 8 SávtiTétíRata^nii^coir la escua- 
dra imperial/ » ♦ 

Id. 19 ¿e 1830-^Se colocaron etr la fachñíM del Hospital 
de Caridad las primeras estatuas dé mármol en eéie lisiado. 

Id. id. de 1866— Un espantoso huracntí sé desata so- 
bre Buenos Aires, 'causando algunas 1 défegVltdHie, pero feliz- 
mente fué de muy poca duración. 

Id. 20 de 1866— El Gobierno Provisorio promulga el Có- 
digo, Cjvjl del I)r. D* Eduardo Acevedo CotrVgidb por el Dr. 
P- Trietan Narvaja, y nombra una Comisión cieutíñea par.r 
revisarlo. 



XXIV* 


\ Id. 31 de 186B — La escuadra española, baio el mando 
del almirante Meudez Nuñez, bombardeó la ciudad do Val- 
paruiso. 

ABRIL l.° de 1811 — En este dia cayó, en la plaza de 
Santiago, bv primer» gota de sangre derramada en la revolu- 
ción do la Independencia chilena. Era el dia designado para la 
elección de Diputado* al primer Congreso Nacional, y ascen- 
día el número de electores 4 seiscientos v tantos* Los drago- 
nes de Feúco, que estaban designados para guurdar el orden en 
las elecciones, se amotinaron, y poniendo 4 su frente al Co- 
mandante, el Teniente Coronel Tornas Figneroa, se situaron 
en la p! -WjU, en la acera del, palacio, con las armas cargadas y 
en disposición do imponer á la Junta y de restablecer el go- 
bierno español. Pero el batallón de. granaderos salió de su 
cuartel de Huérfanos, precedido de su gefe el Teniente Coro- 
nel 1). José Santiago Luco 'v del Comandante General de Ar- 
mas 1). Juan de Dios Vial Santdtce?, y formado en batalla en 
la acera opuesta de la plaza, contestó valientemente los fue- 
gos dei batallan do Figa'eroa, y les obligó 4 dispersarse junto 
con su gefe. Hubo entre muertos y heridos 54; y fue esta hor- 
rorosa refriega el primer ensayo de los patriotas, y la primera 
defensa de las instituciones democráticas, y por consiguiente 
Ui primera gota de la mucha sangre que debía fecundar el ár- 
bol de !a Patria. Habiendo pue9 triunfado la Patria, Figneroa 
fué después pasado por las armas, y declarado infame por el 
delito de sedición contra el Gobierno; disolviéndose la audien - 
cía y sustituyéndole un Tribunal, llamado Cámara de Apelación. 

Id. id. de 1813 —Habiendo llegado á ¿Santiago la noticia 
de! dcs.Mnbf reo de la expedición do Pareja cerca de Talcnhual 
no y h u * primeros triunfo-, cesan las desavenencias de los par- 
tidos, se pone en movimiento la capital, y nombrando Genera- 
dle todas las fuerzas á IX José Miguel Carrera**, sale este para 
el Sur á la cabeza’del ejército llamado Restaurador d¿ la Pa- 
tria. 

Id. 5 do 1S17.— En este dia o! corone! Las-lleras bate á la 
división «le Ordoñez, y empuja las fuerzas esm. ñolas á sus úl- 
timo^ »• atrincheramientos .en Tulcahuano, cu un lugar denomi- 
1 1 a (.1 • > C-urapaligue. 

Id. td. de 1818.— El ejército un'd > chileno-argentino, al 
mando del jetieral San Martin, triunfa completamente de Osso- 
rio y sus tropas en las llanuras de Maipú, combatiendo del modo 
maa heroico. El ejército patriota constaba de 5,000 hombres; el 



XXV. 


español de 9,0o0 ? de loa cuales setenta escaparon. El campo de 
batalla quedó cubierto de mas de 2,000 cadáveres; y. cayeron 
en poder de los patriotas mas de 2,500 y 190 oficiales, con !h 
mayor parte de los getes de los cuerpos, los parques, los hospi - 
tales y la caja militar; el resto se dispersó, en término que Bolo 
alcanzaron k refugiarse en Talcahuano unos pocos hombres con 
su jeneral. Distinguiéronlo en esta memorable jornada que li* 
borró para siempre k Chile el jeneral Baleares, los coroneles 
Freire, Las-lleras yZipiola, los comandantes Blanco, Borgoño- 
Alvarado y Martínez; el injeniero Bulbo; los ayudantes Gu,z 
man, O’Brien y Escalada; el secretario de guerra Zenteno; le 
cirujano mayor PaVurisien, y Añuirre, ayudante de estado ma- 
yor % El jeneral O’ Higgins que se hallaba herido de resultas tfe 
Cancha-Rayada, asistió con heroísmo á la batalla (ie Maipú, ba- 
talla que afianzó la independencia dé Chile y preparó las vías 
para la emancipación el el Perú. 

Id 8 de 1818. — En este diapy tros horas antes que se su- 
piera en Mendoza In gloriosa batalla de Maipú, fueron allí fu- 
silados los patriotas 1). Juan José y D. Luis Carreras, bajo la 
administración del gobernador Luzuriaga. La memoria de es- 
tas víctimas [incluyendo á D. José Miguel que murió después] 
será inmortal; la posteridad hará un solo grupo de los tre- 
Carreras, y de San Martin y O’ Higgine: y los llamará Padres 
de la independencia de Chile , sin fijarse de que los unos rnurie 
ron para los otros. 

Id. f(f. de 182b — Combate del almirante Brown con la fra^ 
ga‘.a imperial Nithwy á la vista de este puerto. 

Id 12 de 181B — Acción de Yerbas-Buenas; con un ejército 
de 6,000 hombres al mando del General D. Jo-ré Miguel Car- 
rera, es atacado el Brigadier Pareja, y se le quita al capitán pa- 
triota Villalobos que con algunos soldados había sido hecho 
prisionero. Esto pequeño combate fue de mucha importancia, 
porque so ganó el puerto de Nueva Bilbao que habían tomado 
ios españoles, é interceptó á estos de toda comunicación con 
sus partidarios de esta banda Gol Maulé. 

id. 13 de 1865 — La escuadra paraguaya bajó á Corran - 
tep, y se apode» ó de los vapore.-? argentinos ‘*25 de Mayo” 
y “GusiUguay,” sin piévia declaración de guerra. 

Id. \4vde 1531 — El famoso conquistador Francisco Pizarro, 
‘después de haber obtenido «leí Rey de España el gobierno d$ 
todos los países que conquistase, sale de Panamá acompañada 
desús tres hermanos y del célebre Almagro en una pequeña 



XXVI 


flota compuesta <le tres buques con 200 hombres y 80 caballos. 
Al fino .siguiente llegó Almagro á Chile. 

Id. 16 ele 1885— El edificio de la -antigua- cindadela es 
destinado para mercado público. 

Id* 19 de 1825— Treinta y tres Orientales desembarcan 
<en estas playas para libertar su suelo natal de la dominación es- 
tr'angora: á su primer grito se inflama eí patriotismo nacional 
y el resultado cprona la empresa. 

Id. id. de 1863 — El General Flores, con; tres compeñe- 
ros, el General Francisco Caraba lio* el Capitán Farias y el 
Alférez Cáceree, invade el Estado Orienta! para produce J-a 
revolución contra el Gobierno de Montevideo, 

Id. 28* de 1828 — El General I), Fruto Riveratoma ios 
pueblos de Misiones Á los brasileros. 
v„ ’. I'd. id. de 1829— Las fuerzas imperiales evacúan estioplaza* 
Id. 24 de lS25-^Se colocó iu piedra fundamental del 
nuevo Hospital de Caridad. 

, MAYO 1. ° de 1829^-E! Gobierno del Estado entra en 
ceta capital. ¿ . 

11. 2 de 1866— Bombardeo del Callao por la escuadra 
española. 

; Id. Id. de id.— Él ejército paraguayo sorprende la van- 
guardia de los aliados, y deepues de un sangriento combate, es 
rechazado con grandes pérdidas. ^ '■ 

Id. 5 de 1817— ücion de Penco por los patriotas al mando 
del coronel Las Heras sobre los realistas. _ 

Id. 14 de 1811 —El Paraguay sacude la dominación espa- 
ñola. 

Id. 17 (le 1814 — La encuadra española de este apostade- 
ro es derrotada por la do Buenos Aíres al mando del Almi- 
rante BrOkWu. 

•i . Id. 18 de 1811— Los realistas son derrotados en fas 
Piedras por los patriotas al ruando de los gefes D. José Arti- 
gas y D. Benito Alvarez. 

Id. 21 de 1805— Naufragio de la fragata de guerra 
«Asunción», en el Banco Inglés, con toda su dotación, de Ja 
Gual se salvurou solo des oficiales y ocho ó diez mar fue ros. 

\ Id. 23 de 1853— En medio de un numeroso concurso de 
Orientales, Italianos y demás estrungerosi el PRESIDENTE 
«déla República D. Juan Francisco Giró» colocó la piedra 
fundamental del Hospital ITALIANO á nombre de S. M. S. 
Víctor Manuel II, 



XXVII 


Id. 24 de 1812— SeeHje en esta plaza el Tribunal de Consulado* 
Id. id. de 1866-^-Batrtlla de 'Tujru ty, en que los paragua- 
yos son completamente derrotados. , 

Id. 25 de 1S10— Buenos Aires da el primer paso para la li- 
berta d de este continente. 

* ; Id. 26 de 1830 — La Constitución de nuestro Estado es apro- 
bada en la Corte del Brasil por los Plenipotenciarios cíe esta 
potencia y de Ui República Argentina. 

4 Id.id.de 1865— El Gobierno Provisorio declara ley de 
la República, en materia comercial' el Código de Comercio 
promulgado el 80 de Abril de 1857 por la Provincia de Bueno» 
Aires, encargando á una comisión competente el hacer to las 
lae alteraciones indicadas en un decreto espedido déeáíá focha. 

* JUís.IO 2 de 1863— Batalla de Coquimbo, ganada' pbr el 
Getierai Flores contra el ejército dél Gobierno de : Montevideo. 

Id. 11 do.l5S2 — Buen os Arres; que cnénta con él pre- 
sente 285 años, es fundada por 1). Juan Garay. 

Id. id. d.e 1865— -Combate naval del Riachuelo, en que la 
escuadra brasilera destruyó á la paraguaya. * v - 

ld m 12 de 179.L— Naufragio de la fragiita de guerra Loreto 
cerca del Fuerte de Pan José, bajo lili temporal que duró tres 
dius y echó á 1.a. playa 60 buques. 

* 'Id., 14 de 1825 — Se establece en la Florida iin Gobierno 
provisorio de esta Provincia. 

** Id . 23 de lSlir-Ras tropas de la Patria al mando del gene^ 

rál 1). Carlos Alvear ocupan esta plazo. 

*. : J. \ Id. 26 de 1812 — Acción gauadu por los patriotas á los rea- 
listas en San Jopé. 

: li: 29 de 1809— El general inglés Sir Carr Berresford con 
1800 hombres toma á Buenos Airea. 

JULIO 5 de 1807— Atacado. Buenos Aires por el ge- 
neral inglés Whitelock con 12,000 hombre^ no solo lo recha- 
za derrotado, "sitió que restaura por capitulación á Montevideo* 
Id. 9^181$ — Es proclamada en el Congreso de Tucmnau 
la independencia de las Provincias del Rio de la Plata. 

* 4 Id. id. de 1793 — Cayó un rayo eu el almacén de pólvora,, 
ain causar diiño en esta ciudiid. 

Id. ll de 1826 — Combate del Almirante Biowqu á la vista 
de Buenos Atres con ía armada Imperial. 

Id. 18 de 1830 — Fué solemnemente jurada la Constitución 
de este Estado. 



XXVIII 


. Id. id. de 1853 — Revolución que derroca al gobierno de 
Giró. 

Id. id /<le 1866 — Ataque A las trincheras paraguayas. 

% Id. id. de 1866 — Muerte del General Fallej». 

Id. 19 de 1821— El general Snn Martin toma á Lima. 
y Id. 25 de 1863 — Batalla de Vera, ganada por el General 
Flores contra el ejército del Gobierno de Montevideo. 

AGOSTO 9 de 1848 — A las 6 y tres cuartos de lii noche se 
sintió un sacudimiento terrestre en la República, e! que causó 
algmm alarma á eus habitantes. 

Id. 12 de 1806 — Una cspedioiou de voluntarios de e6ta 
Proyincia, al mando de), general Limera desembarca en las pla- 
yas de Buenos Aires, y con eete auxilio aquel vecindario se 
reconquista y hace prisioneros ai general irg!é3 Berresford y 
su tropa. 

Id. 17 de 1865— Batalla de Yatay, ganada por e! general 
Flores á los paraguayos* 

j. Id. 20 de 1825 — Se instaló eu la Florida la primera Legis- 
latura del Estado Oriental. 

f Id. 25 de 1825— La sala de Representantes de la Provin- 
cia declara nulos y de ningún valor para siempre todos los ac 
tos de reconocimiento, incorporación, etc., al Portugal y Bra- 
sil, y se declara á sí misma libreé independiente de hecho y 
de derecho, y con amplio poner de adoptar las formas que le 
parezcan convenientes. 

> Id. id. de 1856 — Inauguración del magnífico Teatro de Solis. 

Id. 27 de 1828 — Se firmaron en Rio Janeiro los prelimina- 
res de paz entre la República Argentinay el Imperio del Brasil. 

SETIEMBRE 3 de 1824— Naufragio del paquete Lx Mosca 
en el banco Oriiz. 

Id 7 de 1825 — La Sala de Representantes sancionó ese dia 
en la Florida con valor y fuerza de ley, que son libres sin 
escepcion de origen todos los que nacieren en esta Provincia 
desde "aquella fecha en adelante, querfaudo prohibido el tráfico 
de esclavos de país csírangero. 

\ Id. 10 de 1829 — La Constitución del Estado Oriental del 
Uruguay f'ué sancionada por la Asamblea Constituyente. 

id. 16 de 1863 — Combate délas Piedras, de u/ia parte de 
las fuerzas del General Flores contra el ejéicito del -Gobierno 
de Montevideo. 

Id. 18 de 1866 — Rendición de la Uruguayana. 



XXIX 


Id. 24 de 1S21 — Victoria por los patriotas al mando del go 
tiQT&l Belgrano sobre los realistas en Tucumau- 

Id. id. de 1825 — Victoria del Rincón de las Gallinas gana- 
da por el geueriil Rivera á las fnerzaB brasileras. 

Xd . 28 de 1826 — Temporal en que mas de cien buques que 
hal)ia en este puerto, la mayor parte sufrieron averia y alguno» 
se perdieron. 

OCTUBRE 2 de 1825— El Congreso de las Provincias del 
Rio de la Plata declara solemnemente, y decreta, que el dere- 
cho que pertenece A todo hombre cié adorar A Dios según su 
conciencia. es inviolable en el territorio de la República/ 

Id. 3 de 1858 — Se colocó la piedra fundamental del Tem- 
plo de la Nueva Ciudad, bajo la advocación de la Inmaculada 
Concepción, siendo sus padrinos D. Lucio da Coún Quima- 
raes, donante del terreno, y la Sra. Da. Dolores Vidal de Pe- 
reira, esposa del Presidente de la República. 

Id. 4 de 1S28— Se ratifican y cangean en Montevideo los 
tratados preliminares de paz entre la República Argentina y el 
Imperio del Brasil. 

Id. id. do 1866 — El Gobierno Provisorio aprueba el pro- 
vecto de via férrea entre esta Capital y el Durazno, denomi- 
nada “Ferro-carril central del Uruguay.” 

Ll. id de id. — El Gobierno Provisorio aprueba el proyecto 
de construir un dique en la Colonia. 

Id. 8 de 1821- — La Hermandad de Caridad fundada en 1775 
dedicada. á cuidar enfermos pobres en 1778, y diaueita en 1815, 
vuelve al ejercicio de su3 funciones, y toma ademas á su cargo 
la casa de Cuna fundada en 1818. 

ll.vl.de 1 85 L -Se levanta el asedio que eufria ésta plaza 
hacia 8 años, 7 meses y 22it , ias. 

Id. 12 de 1825 — Victoria del Sarandi por los Orientales al 
mando del general Davaileja sobr.e las tropas brasileras. 

Id. 15 dt 1824— Tempestad en que cayeron piedras enor- 
mes que destrozaron un sinnúmero de cristales, y que hasta 
entonces ha sido único en su clase en este Estado, a lo menos 
de cien irnos A esta parte. 

Id. 21 de 1804 — Fué consagrada ésta Iglesia Matriz por el 
lime. Sr. Obispo Lúe. 

Id. 22 de 1830 — Se instalaron lasC:$mara3 de Senadores y 
Representantes de este Estado, siendo Presidente de aquella el 
Sr. D. Luis Eduardo Pérez y de esta el Sr, D. Francisco A. 
Vida!. 



XX. 

' Id. 23 de 1823— Corábate naval de las fuerzas Lusitanas y 
Brasileras á la vista de este pnerto. 

Id. 24 de 1830— Fué nombrado primor Presidente de 1 a 
República el brigadier general D. Fructuoso Rivera. 

Id. id. de 1834 — Terminó Constituciónalmente su periodo 
el General Rivera. 

Id. 27 de 1816— -Victoria de Cotagsyta por los Patriotas 
mandados por el general D. Antonio Bulearce, ganada á los 
'Realistas. 

* Id. 28 de 1806 — El Almirante Inglés Popham bate por mar 
esta plaza y e& rechazado. 

NOVIEMBRE 2 de 1810 — Acción de Tupiza ganada por 
el general Bulearce á los realistas. 

19 do 1865— El capitiMi de navio Williams Rebolledo, al 
mando do la corbeta chilena “Esmeralda/’ apresa la goleta de 
guerra española “Covudonga.» 

t Id. 20 ¿fe 1790— ^Se colocó la primera piedra de esta Santa 

Iglesia Matriz. 

i Id. 2í de 1828-«So instala eu San José la. Asarable^. : .Cons >: 
tituyente del Estado. 

Id. 28 1865— El Coronel JVIáriano I. Prado se proclama 
Dictador del P«rú. 

Id. 19 de 1865— El almirante español José Manuel Pareja, 
se suicida en las aguas del Pacífico. 

DICIEMBRE 1. ° de 1828— El Sr. general D. Jo?é Ron- 
deau es nombrado Gobernador y Capitán General provisorio 
del Estado, y por eu sustituto el Sr. D. Joaquín Suarez. 

Id. & de 1817— Asalto de Talcahuano por ol general Las- 
lleras. 

II. 9 de 1824— Victoria de Ayacucho por el general Sucre, 
ti .. Id. 12 de 1842— Se sancionó por lá A. Q. la resolución de 
que-yn no hay esclavos en todo el territorio de la República* 

Id. 18 de 1828 —La A. G. C. y L. del Estado decreta el 
primer Pabellón Nacional, en campo blanco con nueve listas 
azul-celestes horizontales, llevando un sol enel ángulo superior 
del üfití). 

> Id. 19 de 1328-'S'Uieió:>ase la Cucarda Nacional, do color 
azul celeste. 

Id. 22 de 1822- El Sr. General Iíondeau toma poción del 
Gobierno del JCOndo. 

Id. 29 de 1 S 39 — Victoria obtenida orí los campos de C.'- 



XXXI 


pancha por Jas armas Oriéntalas al mando del Presidente de 
la República D. Fructuoso Rivera, sobre; uii ejército argentino, 
do 8eifl.mil hombres mandados por el Oral. D. Pascua! Echngüe. 
t /(/. 31 de 1812— Victoria del Cerrito sobre loa realistas por 
el general Hondean. 

Id. id. de 1826 — Ataque de Santa Teresa por el coronel 
Olivera á las tropas brasileras. 


ANIVERSARIOS DE NACIONES ESTRANGERAS 

ENERO 1— Portugueses y brasileros saludan el año nuevo. 

6 — Portugueses saludan el dia de Reyes. ; 

9 — Dia en que D. Pedro 1. ° declaró quedarse en el Brasil. 

30— María Luisa Fernanda, hermana de la reina de España 
y heredera presuntiva, cumple años. 

FEBRERO 19 -El rey de Holanda, Guillermo III, cumple años. 

22 — Aniversario del nuoimiento de Washington* 

24— Revolución en Paria. 

MARZO ll — Jnuuaria, Princesa dcb Imperio del Brasil, 
cumpleaños. 

14 — Cristina Teresa Mana, Emperatriz del Brasil, cum- 
ple años. 

Id. Víctor Manuel, Rey do Italia, cumple años. 

25 — Dia en que fue jurada la Constituciou del Imperio del 
Brasil. 

ABRIL 3 — Luisa María Carlota, viuda de Leopoldo!, rey de 
los Belgas, cumple unos. 

7— Aclamación de D,' Pedro II, emperador del Brasil, 1831. 

14 — Ásesiuato de Lincoln. 

27 — María Cristina, reina madre de Iaabel II de España, 
cumple i.ños. 

29 — El emperador de Rusia, Alejandro II, cumple años. 

Id. — Aniversario, de la Constitución de Portugal. 

MATO 3 — Apertura de la Asamblea Jeneral deí Brasil. 

Id. — El rey de Suecia, Cárl«>s XV, cumple años. 

13— S. S. Pió IX cumple años. 

23— Victoria I, Reina de Inglaterra, cumple tfños. — 

JUNIO 3- Doña Marín Adelaida Francisca, Reina de Italia, 
cumple años. 

4- Isabel M i ría, infanta do Portugal, cumple años. 



XXXII. 


I<1.— El rey de Hanover, cumple «ños. 

10 — Din de S. M. la Duquesa de Braganza. 

19— Coronación del Emperador del Brasil. 

24- -Entrada del ejército libertador en Lisboa 
JULIO 4 — Aniversario de la Independencia de loé Estado» 
, Unidos de ¡a América del Norte. 

23 — Aclamación de S V M. el Emperador del Brasil. 

24 — Dia do la Reina Cristina, madre de Isabel II, de España. 
29 — Cumple años Isabel, princesa del Imperio del Brasil. 
31— Amalia Eujenia, viuda del Emperador del Brasil D. 

Pedro I, cumple años 
Id. — Revolución en Paria. 

Id.- Aniversario de la Jura de la Constitución de Portugal. 
AGOSTO 2— Frnneiea Cariota, princesa del Brasil, cumple años.i 
]3 — Adven: miemo de Luis Napoleón ai Imperio. 

15 — Coronación de Luis Bonaparte, emperador de los fran- 
ceses. 

Id. — Dia de Napoleón, único que feetejan los franceses. 

18 — El emperador de Austria, Francisco José I, cumple año3. 

25— Dia de la Infanta María Luisa Fernanda, hermana de 
Isabel II, Peina de España. 

Id. - El rey de Baviera, cumple años. 

- SETIEMBRE 4 — Aniversario del casamiento del Emperador 
del Brasil. 

7 — Aniversario de la Independencia del Brasil, 
OCTUBRE 4 — Dia de S. M. el Rey de Enpiiña. 

6 — El rey de Dinamarca, Federico VII, cumple años. 

10 — Babel II, Reina de España, cumple años. 

12 — El rey de Sajorna cumple anos. 

20- — Serenísima Sra. de Asturias, cumpleaños. 

23 — Fernando Augusto, Rey de Portugal, cumple anos. 

2 9 — Fernando Augusto, Principe de Portugal, cumple años. 
31 — D. Luis, rey de Portugal, cumple años. 

NOVIEMBRE 5 — Aniversario de la Conjuración de la pól- 
vora en Inglaterra. 

8 Eujenia Bernardina, Reina de Suecia, cumple años. 

19— Dia de S. M« la Reina Isabel II. 

DICIEMBRE l.° Aclamación de t). Juan IV, Rey de Port. 

J,i. María A* malía, princesa de Portugal, cumpleaños. 

2— El Emperador del Brasil, cumple añoe. 

I«i. — Golpe de Estado en París. 

¿L — Proclamación de Luis Napoleón al imperio. 

31 — Ultimo dia del año; media gala para los Portugueses 



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ÉDisiríc- g^t, rí*L- ¿^¿¿^ ríZ¿7sle~r^ 

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fcisi/v (¿irí^visr ems 

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//Jis/K^o- ¿rí f-e^tssi*rí 
^uVC OyZtrí 'yisrío &TU ¿Hs féxílrícxerí rís^ 
Vate f ¿ríU vrlj.